Pedro Puigvert

Introducción
La oración de fe
Resistencia a la tentación
La obediencia a la palabra
La acepción de personas
La importancia de la ley
La fe y las obras
La inutilidad de la fe sin obras
El uso de la lengua
La sabiduría que desciende de lo alto
La amistad del mundo
La acusación contra los ricos
La conducta del creyente
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En el pasado reciente estos vv., eran citados a menudo en las reuniones de evangelización, pero no se explicaban pues su significado parece ser muy obvio. Sin embargo, las Escrituras requieren que las examinemos a fondo para extraer de ellas el jugo que contienen. Los receptores de la epístola no podían invocar la ley del amor fraternal para justificarse por la manera aduladora de recibir al rico, puesto que la acepción de personas es una transgresión de la ley. Partiendo del supuesto de que cualquiera la hubiera guardado, es decir, obedecido o cumplido todos los mandamientos de la ley moral (v.11), pero falla, tropieza o cae en un solo punto o mandamiento se hace culpable de todos ellos. El término que ha sido traducido por ofendiere aparece dos veces en 3:2. El término griego se emplea para designar la ruina de un edificio (Mt. 7:27) y metafóricamente para mostrar la vida espiritual (Lc. 2:34). En el v. 10 se trata de una caída irreversible.
1. Tropezar en un solo mandamiento es pecar en todos.(v.10)
Santiago justifica este juicio con el pensamiento de que como todos los mandamientos de la ley tienen su origen en el mismo legislador supremo –el que dijo- por este quebrantamiento de un solo precepto de su divina voluntad, esta es mancillada. La unidad de la ley se muestra claramente en que se trata del mandamiento que ordena el amor al prójimo y cuando este mandamiento es transgredido toda la ley es desobedecida en su esencia, aunque se cumplan externamente todos los demás preceptos. Aquí tenemos una señal de que la iglesia cae en algunas aberraciones del fariseísmo, cuando aparece en ella la casuística que coloca la observancia de la ley en las minuciosas prescripciones de una moral sin amor y sin libertad.
2. El Lugar de la ley en la vida cristiana (v.11) Hemos hecho mucho énfasis en que somos salvos por gracia sin la ley. Eso está bien porque como dice Pablo, por medio de la ley es el conocimiento de pecado (Ro. 3:20). Pero una vez hemos sido salvados, ¿cuál es el papel de la ley? Nos referimos a la ley moral, es decir, a la norma de conducta que debe tener el cristiano.
2.1. El antinomianismo. La doctrina que enseñan los antinominiamos es la de rechazar por completo el cumplimiento de la ley, porque dicen que eso es solo para los judíos. Pero Jesús, en el sermón del monte corrige la interpretación y práctica de la ley que hacían los judíos. Donde ellos dijeron, Jesús dice yo os digo. Por tanto, los cristianos tenemos la ayuda del Espíritu Santo que nos guía a la obediencia de la palabra de Dios, es decir, a la ley de Dios, una frase sinónima. Obedecer a Dios es obedecer su palabra santa.
2.2. La ley de la libertad (vv.12-13). Se llama perfecta en 1:25, nos ha libertado, al mismo tiempo, del pecado y de este legalismo servil que escoge entre los mandamientos el que le va bien para justificarse, como en este caso, el del amor al prójimo –pero solo para halagar al rico y despreciar al pobre- para nutrirse de su propia justicia. Nuestra responsabilidad será mayor, si no andamos de una manera digna de nuestra vocación, como hijos de Dios y no como esclavos sin amor. Literalmente: porque el juicio –krisis- será sin misericordia para el que no hace misericordia. Se gloría la misericordia sobre el juicio (v.13). Es decir, el misericordioso se alegra cuando le llega el juicio. El juicio amenaza al pecador, pero el amor que anima al cristiano le comunica la gozosa certidumbre de que escapará de la condenación. Es la victoria, que el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, obtiene sobre los castigos de la justicia divina. Calvino entiende aquí que la misericordia es la de Dios por la cual es el que perdona al pecador y triunfa así de su propio juicio. El contexto, no favorece esta interpretación, la NVI y RV2020 lo traducen de manera en que se entiende mejor lo que Santiago nos dice aquí: porque habrá un juicio sin compasión para el que actúe sin compasión (en el contexto de hacer acepción de personas).¡La compasión triunfa sobre el juicio! En griego hay dos palabras que se traducen por misericordia, Jacobo usa en todos los casos la que manifiesta externamente la compasión y asume la necesidad de aquel que la recibe. Se emplea tanto para Dios que es rico en misericordia, como para los hombres que deben también ser misericordiosos unos con otros (2:13).
Conclusión Aunque enfaticemos la gracia por la que somos salvos, no podemos pasar de alto el papel de la ley. Porque la ley ha sido nuestro guía para llevarnos a Cristo. Y una vez estamos en Cristo, como dice la 2ª Confesión Helvética: “resulta beneficiosa para la iglesia y, por consiguiente no debe excluirse en la iglesia la lectura de la ley. Pues si bien el rostro de Moisés estaba cubierto con un velo, el apóstol acentúa que ese velo ha sido levantado y desechado por Cristo. Por estas razones, no admitimos nada de cuanto doctrinarios erróneos antiguos y modernos han enseñado en cuanto a la ley”.
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