➤

Sermones sobre la epístola de Santiago

Introducción

Pedro Puigvert

 

increase font sizedecrease font size

 Print Friendly and PDF


Introducción

El nombre hebreo Jacobo, Iakobos en griego, y que en el castellano medieval, para referirse específicamente al apóstol, se solía decir Sanct Iago (Santo Jacobo/Yago). Con el paso del tiempo, el uso constante y rápido de ambas palabras unidas hizo que se fusionaran en un solo nombre: Santiago. El primer obstáculo es saber quién es este Santiago porque hay varios en el NT. Él se presenta como siervo de Dios y del Señor Jesucristo. En el NT tenemos tres “Santiago” diferentes: el hijo de Zebedeo, el Menor y el hermanastro de Jesús. El primer Santiago no puede ser el autor de esta carta porque fue muerto en el año 44 d.C. (Hch. 12:1-2) y esta carta es posterior (este es el apóstol que erróneamente los católicos dicen que está enterrado en Compostela). El segundo Santiago apóstol es el hijo de Alfeo (Mr. 3:18) llamado también el Menor (Mr. 15:40). Este tampoco puede ser el autor porque careció de relevancia entre los apóstoles, al igual que otros. El tercero es el hermanastro de Jesús. Vio a Cristo resucitado de manera personal (1 Co. 15:7). Junto a Pedro y Juan era una de las columnas de la iglesia de Jerusalén (Gá.2:9). Intervino decisivamente en el concilio de Jerusalén (Hch. 15). Todo esto muestra su autoridad y, por tanto, se le adjudica la paternidad de esta epístola.

    1. Destinatarios
      1.1. Las doce tribus de la dispersión

      No es una referencia a Israel ni a los miembros de las tribus que todavía estaban en la diáspora, porque estos no aceptaban la autoridad de un siervo de Cristo. Se refiere a judeocristianos que residían en diferentes lugares del imperio.

      1.2. Enseñanza.

      complementa y no contradice Gálatas ni Romanos. Santiago no usa la palabra justificado en 2:21 en relación con Abraham en (Gn. 15:6), sino con Gn. (22: 1-18). Esta carta destaca los siguientes atributos de Dios: Inmutable (1:17); Creador (1:18); Padre (1:27, 3:19); Soberano (4:15); Justo (1:20); Señor (1:13, 4:7, 10); Dador de la ley, Juez y Salvador (4:11-12); Unicidad (4:4); Dador de la sabiduría (1:5), de la gracia (4:6) y de la promesa (1:12). En esta carta llama a los destinatarios hermanos en 16 ocasiones. El término prueba tiene dos sentidos: a) Adversidades exteriores (1:2-3). b) Impulso interior al mal, o sea, tentación (1:12-13).

      1.3. Salutación (1:2-4).

      Usa la palabra salud, jaurein (saludos). Significa alegrarse, estar gozoso, en el modo imperativo que en las salutaciones equivale a ¡salve! Y que algunas versiones traducen por ¡gozaos! Hay una relación directa entre el saludo y el v. 2. Aunque se pusiera a prueba su fe, y eso es doloroso, debían estar gozosos. Probablemente, por el tiempo en que la carta fue escrita, y por las referencias que hay en ella, la prueba era debida a la dispersión, a las persecuciones, la opresión de los ricos y de cualquier otra causa –diversas pruebas, dice-. El objetivo de la prueba es la constancia, perseverancia, literalmente, paciencia. Es perseverancia porque es firmeza en la fe.

      1.4 Paciencia

      En esta carta encontramos la palabra en siete ocasiones: en tres de ellas se usa el sustantivo hupomone y en cuatro el verbo makrothumeo. La primera, el nombre es una palabra compuesta por hupo (bajo) como por ejemplo, al que tiene la tensión baja se llama hipotenso y mone (permanecer). El término aparece en 1:3-4 y 5:11, traducido por paciencia. Ahora bien, la paciencia que crece bajo las pruebas puede estar en dos formas:

        a) Pasiva.

        En el v. 3 tiene el sentido de sobrellevar algo, como por ejemplo las pruebas en general (Lc. 21:19 que debe entenderse a la luz de Mt. 24:13), Ro. 12:12 (pacientes en la tribulación, traducido en RVR60 por sufridos). En pruebas que recaen en el servicio del evangelio (2 Co. 6:4, 12:12, 2 Ti. 3:10). Bajo disciplina que es la prueba contemplada como procedente de la mano de Dios (He. 12:7) que ha sido traducido por soportais. La idea es: si recibís la disciplina con paciencia. Bajo aflicciones no merecidas (1 P. 2:20, traducido también por soportáis).

        b) En la forma activa:

        Entonces toma el sentido de persistencia, perseverancia, constancia ( Ro. 2:7, perseverando con paciencia en el bien obrar). En dar fruto (Lc. 8:15, es decir, con paciencia). Correr con perseverancia (He. 12:1), es decir, sin rendirse. La paciencia perfecciona el carácter cristiano (Stg. 1:4) y por ello, la comunión en la paciencia de Cristo, es la condición sobre la que los creyentes son admitidos a reinar con él (2 Ti. 2:12, Ap. 1:9). Si tenemos paciencia, soportamos o sufrimos, reinaremos con él. Juan está sufriendo el destierro en Patmos. Para esta paciencia, los creyentes son fortalecidos con poder (Col. 1:11). En cuanto a la segunda makrothumeo, significa longanimidad, es decir, largura de ánimo y se traduce por paciencia en Ro. 9:22, mansedumbre respecto a Dios. Tolerancia en Gá 5:22, Ef. 4:2, Col. 3:12). La frase verbal tener paciencia (Mt.18:26,29, Stg. 5:7-8). Ser paciente en (1 Ts. 5:14; 2 P. 3:9); esperar con paciencia (He. 6:15). Aguardar con paciencia (Stg. 5:7). En Lc. 18:7 leemos: ¿Se tardará en responderles?, literalmente: ¿Será paciente con ellos? En Stg. 1:4, tenga su obra completa o lleve a feliz término su obra. La paciencia no debe contentarse con soportar la prueba, sino también en hacernos aptos para realizar de manera completa la obra de nuestra vida, la que nos es impuesta por el Señor, a saber: que seamos perfectos y cabales o en lenguaje actual, maduros e íntegros. El término teleios, (traducido por perfectos) significa: habiendo llegado a su fin, acabado, completado. Se usa en personas con relación al desarrollo físico y luego en sentido ético: totalmente desarrollado, maduro (1 Co. 2:6). Cabales, significa completos, cabal en todas sus partes. Se usa en 1 Ts. 5:23 en sentido ético y en Hch. 3:16 para “completa sanidad”. En Santiago es sinónimo de perfectos y significa el desarrollo a la madurez. Por eso añade sin que os falte cosa alguna (v.4). Pero si no estamos completos, podemos carecer de alguna cosa como la sabiduría.

      1.5. La sabiduría

      Santiago se refiere aquí a la sabiduría en general, luego en el cap. 3 explicará en qué consiste la verdadera sabiduría. Sophia en griego. Tenemos aquí un concepto que necesita ser explicado: en el pensamiento griego era muy apreciada, puesto que los filósofos (filo y sophia amadores de la sabiduría) eran muy respetados por su saber.

        a)

        Este concepto consiste en la acumulación de conocimientos. Sin embargo, el concepto bíblico es completamente distinto: el sabio es aquel que conoce la revelación divina y la pone en práctica. Para demostrarlo ahí está la literatura sapiencial: Job, Proverbios y Eclesiastés.

        b)

        La sabiduría en la Biblia se opone a la necedad, no a la ignorancia. Desde el AT, la principal finalidad de la sabiduría era orientar la vida práctica en consonancia con la fe, aplicando las múltiples situaciones de la vida humana a las enseñanzas de la ley de Dios. En la sabiduría bíblica se combina el conocimiento adquirido por la experiencia con la revelación divina.

Conclusión. Además de una introducción general a la epístola, acerca del autor y los destinatarios, hemos podido incidir en la magnífica enseñanza teológica (acerca de Dios) que contiene y nos hemos detenido en dos conceptos magníficos que contiene como son la paciencia y la sabiduría.

 


VISITE ESTAS SECCIONES

BALUARTE

El boletín de la iglesia con artículos, noticias, poesía y las actividades previstas es el período correspondiente. Su publicación es bimestral y se puede descargar

VERDAD VIVA

El suplemento bimestral evangelístico de Baluarte que aporta un mensaje de esperanza para aquellos que aún no han recibido a Cristo como Señor y Salvador.

MENSAJES DOMINICALES

La Palabra de Dios que cada domingo por la mañana se ofrece por diferentes predicadores desde el púlpito de la iglesia, aquí en formato de audio.