Pedro Puigvert

Introducción
La oración de fe
Resistencia a la tentación
La obediencia a la palabra
La acepción de personas
La importancia de la ley
La fe y las obras
La inutilidad de la fe sin obras
El uso de la lengua
La sabiduría que desciende de lo alto
La amistad del mundo
La acusación contra los ricos
La conducta del creyente
![]() ![]() |
1. Naturaleza de la palabra (vv.19-21)
Por esto (v.19) es una consecuencia de lo anterior.
1.1. Una palabra regeneradora. Puesto que por la palabra de verdad, Dios nos ha regenerado, debemos considerar cómo la recibimos. Ante todo, importa recibirla con atención y silencio, literalmente, veloz para oír y lento para hablar, que están en oposición. Las ediciones actuales del texto griego adoptan el verbo sabed o sabéis esto, en lugar de por esto. Aquí no altera el significado este cambio, pero evidencia que al copiar el texto al dictado algún copista se despistó. Estas condiciones eran indispensables para recibir bien la palabra y estaban en oposición al espíritu que reinaba entonces entre los judíos y que originaba discusiones apasionadas con la pretensión de tener razón, que se puede resumir en la ira. El v.20 viene a resaltar el resultado de la ira. La irritación de un hombre es ya una manifestación de que se engaña, de que no tiene razón. Aunque tuviera a su lado la verdad y el derecho, los falsea por la “dosis”, traducido por dádiva que es el acto de dar, mientras que “dorema” (don) se distingue como aquello que es dado en la palabra anterior. Santiago usa jaris (gracia o don,) salvo en el saludo, por tanto estos dones no son los del Espíritu, sino las gracias o favores con que Dios nos bendice. El segundo de estos términos precisa del primero, como un don gratuito. (Ro. 5:16).
1.2. La palabra plantada (v.21). Por lo cual, expresa la consecuencia que acaba de mencionar: dando de lado a toda inmundicia y abundancia de maldad. La primera debe entenderse en sentido figurado ya que designa la impureza moral, cuyo adjetivo se repite en 2:2 (andrajoso). La segunda, conforme al sentido de la palabra es el desbordamiento de los malos sentimientos que salen de un corazón irritado. Por el contrario de manera positiva: recibid con mansedumbre la palabra implantada o sembrada. Aunque a los cristianos, a los que escribe, la palabra ya está plantada como una semilla de vida nueva, deben recibirla continuamente para ir creciendo en ellos y alcanzar la salvación completa. La palabra de Dios no es solo el instrumento inicial que nos lleva a la fe, sino que continúa a lo largo de nuestra vida como instrumento de santificación.
1.3. Perseverancia en la palabra (vv. 22-25). Dice la NVI: no os contentéis solo con escuchar la palabra, pues así os engañáis a vosotros mismos. Buena cosa es escuchar la palabra, ya sea leída o escrita, pero falta la acción, aspecto este que está presente en toda la carta. Limitarse a oír es una forma de engañarse a uno mismo. Hacer la palabra, es simplemente obedecerla en todo lo que nos dice y nos compete realizar. Santiago ilustra la observación que acaba de hacer por medio de una comparación en que resalta la inconsecuencia del que solo oye y no obra, que es una manera ligera de entender la conducta cristiana. Considerar el rostro en un espejo es asegurarse de que no hay nada que desfigure su semblante. Es una manera de decir que se examina a sí mismo, cuando escucha la palabra o que esta palabra le hace notar sus defectos, pero si no los corrige, se marcha y se olvida de lo que tiene que hacer. El gesto de mirarse al espejo puede ser tan banal como oír y no obedecer la perfecta ley. Además hay una mención a la perseverancia.
1.4. La religión pura (vv.26-27). Literalmente: Si alguno piensa ser religioso, En estos vv. tenemos una palabra interesante y otras dos que tienen la misma raíz. Un verbo y dos sustantivos. “Ser religioso se puede traducir también por ser piadoso”. Como la palabra es única aquí en todo el NT, el nombre religión se repite en dos ocasiones más. (Hch. 26:5; Col. 2:18, religión traducido por culto). La primera para referirse a la religión judía y la segunda al culto a los ángeles. El significado de religión o religioso designa la piedad que se expresa en las prácticas religiosas. No importa si estas prácticas son formalistas o carecen de sinceridad, el término es el mismo. Ahora bien, sí importa para el cristiano, porque las prácticas piadosas no deben ser formalistas ni insinceras. Santiago contrasta los dos vv. y establece una diferencia entre la falsa y la verdadera religión.
Conclusión. Es la diferencia entre oír y hacer.
![]()

El boletín de la iglesia con artículos, noticias, poesía y las actividades previstas es el período correspondiente. Su publicación es bimestral y se puede descargar