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JOB

                                   Del libro de Job desconocemos tanto su autor (tradicio-
                                   nalmente el Talmud de Babilonia lo atribuye a Moisés,
                                   Bava Batra 14b) como la fecha del libro, si bien tenemos
                                   indicios de que podría pertenecer a la época patriarcal
                                   anterior a Moisés:
                                   • La organización del clan familiar se parece más a la
                                   época de Abraham que a la del Éxodo.
                                   • El hecho de que fuera el jefe de familia y no el sacer-
                                   dote el que ofreciera sacrificios es propio de una época
                                   pre-mosaica.
      • La mención del kesitah como pieza de dinero (42:11) sugiere como fecha más tardía la
      de la muerte de Josué (Jos. 24:32), encajando con la época patriarcal (Gn. 33:19).
     En cualquier caso, podemos estar seguros de que Job fue una persona real (Ez. 14:14,20;
     Stg. 5:11), así como del valor del libro de Job, pues siempre estuvo en el canon hebreo. Se
     trata de un libro escrito en poesía - salvo el prólogo (1-2) y el epílogo (42:7-17) - y de con-
     tenido sapiencial que plantea temas trascendentes: el sufrimiento, la justicia divina y el pro-
     pósito de Dios para sus criaturas.
     Job es un hombre temeroso de Dios y próspero materialmente que de forma repentina lo
     pierde todo, incluido su salud, algo que parece totalmente injusto. La respuesta que sus
     amigos dan a la situación es que Job debe ser un hombre malvado, pues Dios castiga a los
     pecadores; pero su respuesta no encaja con la realidad: aunque su doctrina es correcta,
     parten de premisas equivocadas (desconocen lo que pasó en el cielo entre Dios y Satanás),
     de ahí que su aplicación a Job sea incorrecta. No obstante, la experiencia del sufrimiento
     permitió a Job alcanzar la madurez espiritual: aunque uno desconozca la razón específica
     de su sufrimiento, siempre debe confiar en Dios, pues el Señor en su sabiduría perfecta
     dirige todos los acontecimientos. El sufrimiento de Job también apunta al ejemplo supremo
     de sufrimiento, el Señor Jesucristo: Porque también Cristo padeció por nosotros, de-
     jándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló
     engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición;
     cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justa-
     mente (1 P. 2:21b-23).
     El libro de Job presenta la siguiente estructura:
      • Prólogo: la prueba de Dios a Job, a instancias de Satanás (1-2)
      • Lamento de Job (3)
      • Diálogo entre Job y sus amigos Elifaz, Bildad y Zofar (4-31)
         o Primer ciclo (4-14)
         o Segundo ciclo (15-21)
         o Tercer ciclo (22-26)
         o Defensa final de Job (27-31)
      • Los discursos de Eliú (32-37)
      • La respuesta de Dios a Job (38:1-42:6)
      • Epílogo (42:7-17)
                                                       Recopilado de diversas fuentes.
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