Page 5 - baluarte
P. 5

LAS QUEJAS DE DIOS
                       LAS QUEJAS DE DIOS

      Hablando de la ceguera espiritual y la hipocresía del pueblo de Israel, el
      Señor dice en el libro del profeta Isaías: Porque este pueblo se acerca a mí
      con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí
      (Is. 29:13a). Jesús mismo durante su ministerio expresó la misma queja, di-
      ciendo: ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? (Lc.
      6:46).
      Y nosotros no somos mejores que el pueblo de Israel. ¿Qué podría decir hoy
      el Señor de nosotros?

                     Me llamas Señor, y no me obedeces.

                          Me llamas Luz, y no me ves.

                      Me llamas Camino, y no me sigues.

                        Me llamas Vida, y no me deseas.

                      Me llamas Sabio, y no me escuchas.

                        Me llamas Amor, y no me amas.

                Me llamas Todopoderoso, y no me pides nada.

                      Me llamas Eterno, y no me buscas.

                  Me llamas Bondadoso, y en mí no confías.

                        Me llamas Dios, y no me temes.

      Jesús dijo: No todo el que me dice:  Señor, Señor, entrará en el reino de los
      cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mu-
      chos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre,
      y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos
      milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, ha-
      cedores de maldad. (Mt. 7:21-23). Y es que amar a Dios es guardar sus man-
      damientos, como dijo Jesús: Si me amáis, guardad mis mandamientos. (Jn.
      14:15).

                              Aportado por Cesárea Martínez
   1   2   3   4   5   6   7   8