Page 3 - baluarte
P. 3

JERUSALÉN
          os israelitas tomaron el nombre de  Dios. Solamente Yahweh es soberano y no
          Jerusalén  como  designación  de  la  los hombres. Así, según el Sal. 48:2, Jeru-
     Lprimera ciudad-estado cananea que     salén es la ciudad del gran rey (Mt. 5:35),
     corresponde  a “fundación de Salem”, es  donde se encuentra el templo, en el que
     decir, de una divinidad que, según los tex-  únicamente puede llevarse a cabo el mi-
     tos ugaríticos personificaba al crepúsculo  nisterio sacrificial; las gentes van a Jerusa-
     vespertino. Tenía su santuario en la loca-  lén (Lc. 2:22 ss), a la ciudad santa (Mt. 4:5;
     lidad que originariamente estaba sobre la  27:53), porque en ella está el templo de
     colina de Sión. En la historia posterior Je-  Dios (Lc. 2:46-49), con el que está vincu-
     rusalén vino a ser el nombre de todo el  lado el sacerdocio. También en Jerusalén
     asentamiento, el cual se iba extendiendo  está la autoridad espiritual que conoce e
     cada vez más. Aun después de la con-   interpreta la Escritura y con ella la voluntad
     quista de la ciudad por David, siguió man-  de Dios, es decir, los escribas, responsa-
     teniéndose  el  nombre,  aunque  también  bles del debido cumplimiento de las leyes.
     recibió el nombre de “ciudad de David”.    En virtud de la importancia que tiene, Je-
                                            rusalén desempeña un papel decisivo en
     En el NT el nombre Jerusalén sale 139  la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
     veces. Del mismo modo que en la Septua-  Tuvo que ir a Jerusalén, para cumplir su
     ginta, también en el NT se encuentran las  misión allí (Mt. 16:21; Lc. 9:31). Por man-
     dos formas Ierosulem (76 veces) y Hiero-  dato expreso de Jesús (Lc. 24:49-52), los
     solyma (63 veces). Mientras que Mateo,  discípulos a los que se aparece resucitado,
     Lucas (en el evangelio y en Hechos) y  deben permanecer en Jerusalén para es-
     Pablo en Gálatas emplean las dos formas,  perar el derramamiento del Espíritu Santo
     Marcos y Juan solo usan la forma helenís-  (Hch. 1:4; 2:1, 4-5). En Apocalipsis se des-
     tica, y Pablo (en Romanos y 1 Corintios),  cribe la nueva Jerusalén como una reali-
     Hebreos y Apocalipsis,  solo la transcrip-  dad celestial que al final de los tiempos
     ción semítica. En las cartas pastorales y  descenderá  del  cielo  (21:2)  y  aceptará
     en  las  universales,  el  nombre  falta  por  como ciudadanos a aquellos que estén se-
     completo.                              ñalados como vencedores (3:12).

     En los sinópticos y en Hechos Jerusalén
     es muchas veces una mera indicación es-                        Pedro Puigvert
     pacial, para localizar un acontecimiento
     (Lc. 13:4), o para indicar el punto de par-
     tida o de llegada (Lc. 10:30), o para des-
     tacar la importancia de un acontecimiento,
     ya que también lo observaban los habitan-
     tes  de  la  capital  (Mr.  1:5;  Mt.  4:25;  Lc.
     6:17). Igualmente, con el empleo del nom-
     bre  en  el  mismo  sentido,  va  unida  una
     idea teológica importante. Según el pen-
     samiento teocrático de los judíos, Jerusa-
     lén es el centro del mundo, elegido por
   1   2   3   4   5   6   7   8