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                    CAMINANDO EN EL ATARDECER DE LA VIDA
                                                                                                    uné, (mujer) es uno de los términos llama  a  una  mujer  hija  de  Abraham  (Lc.
                                        El crepúsculo es un instante del día que sugiere me-        que puede aplicarse según el período 13:16). También se le reconoce a una mujer
                                        ditación. A medida que el sol comienza a caer en el   Gde la vida en que se encuentre una lo más elevado, o sea, la fe (Mt. 15:28; Lc.
                                        horizonte, su luz cambia, generando una exhibición    mujer o según sea soltera o casada, sin hijos 1:28).  En  cuanto  a  la  dignificación  de  la
                                        de tonalidades que nos sorprende. Este fenómeno       o viuda, se le atribuye en la época bíblica una mujer, Jesús lo vincula con Gn. 1:26 y ss. y lo
                                        natural no solo es atractivo, sino que también nos    categoría social diferente que se refleja en el lleva hasta sus últimas consecuencias (Mt.
                                        brinda la ocasión de pausar y reflexionar sobre nues-  uso de distintas palabras que puede emple- 19:2y ss.).
                                                                                              arse tanto para designar a la señora como a
                                        tras existencias, sobre las decisiones que hemos to-  la doncella, a la novia como a la esposa, con  La mujer pertenece con pleno derecho a la
                                        mado  y  la  trayectoria  que  hemos  seguido.  Cada  el uso genérico de la condición femenina en  comunidad cristiana (Hch, 1:14; 12:12) y la
          atardecer es singular, y cada uno de ellos puede motivarnos a indagar en nuestro inte-  contraposición a la masculina. Pero cuando  actividad misionera le compete también a ella
          rior, donde residen nuestras verdades y a cuestionar nuestra situación actual.      a una mujer se la llama méter (madre), se le  (Hch. 16:3 y ss.17: 4,12). Por cuanto es cris-
                                                                                                                                     tiana, ella es adelphé (hermana). Ella parti-
                                                                                              reconoce un puesto de honor dentro de la so-  cipa  activamente  en  el  servicio  de  la
          El Salmo 65:8, en la Biblia de las Américas, menciona: Por eso los que moran en los  ciedad;  la  palabra  es  utilizada  también  en  comunidad. El apóstol Pablo tenía colabora-
          confines de la tierra temen tus obras, tú haces cantar de júbilo a la aurora y al   sentido figurado. Frente a ella, la viuda xéra,  doras, como Febe que era diaconisa en la
                                                                                              está situada en una condición humilde y me-
          ocaso. Al contemplar la hermosura de la puesta de sol, podemos tomar un momento     nesterosa; en el NT este término puede de-  iglesia de Cencrea (Ro. 16:1). No solo hay
          para pensar en el amor y la misericordia de Dios en nuestras vidas, y agradecerle por  signar también un determinado status dentro  diaconado masculino en la iglesia, sino tam-
          todas las bendiciones que hemos recibido.                                           de la comunidad (1 Ti. 5:9). A la mujer joven,  bién el femenino (1 Ti. 3:8-12).
                                                                                              todavía soltera, se la llama parthénos, una El ministerio de Jesús tiene lugar en un en-
          Uno de los elementos más interesantes del ocaso es su carácter efímero. Diariamente,  palabra que destaca por una parte la juven- torno marcado por la mentalidad veterotesta-
          el astro rey se oculta de forma distinta. Esta diversidad nos hace reflexionar sobre cómo  tud de la mujer y por otra su pureza e ino- mentaria y en la cual la función esencial de
          la existencia está repleta de transformaciones, pues lo que hoy nos resulta encantador,  cencia (traducido por virgen en Lc. 1:27).    la mujer, además de las labores domésticas,
                                                                                                                                     es la procreación de los hijos para la conser-
          mañana puede ser simplemente un eco del pasado.                                     En el NT guné significa: a) mujer (Mt. 9:20;  vación de la estirpe y el crecimiento del pue-
                                                                                              Lc. 13:11); en contraste a varón (Hch. 5:14);  blo, que ha prometido Dios en la historia de
          El Salmo 90:9b-10 (NVI) dice: se esfuman nuestros años como un suspiro. Algunos     b) esposa (Mt. 5:28,31 y s.; 1 Co. 7:2 y ss.),  los patriarcas.  Al mismo tiempo tenemos el
          llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las        c) también novia (Mt. 1:20,24; cf. Dt. 22:23 y  elogio de la mujer  virtuosa (Pr. 31) que tam-
                                                                                              s.). Para dirigirse a alguien se utiliza corrien-
          fuerzas nos acompañan, recordándonos que nuestra existencia es transitoria y se     temente el vocativo (Mt. 15:28; Jn. 2:4; 19:26.  bién  se  refleja  en  las  hermanas  Marta  y
          desenvuelve con rapidez, similar a la hierba que florece por la mañana y se marchita al  Junto a guné aparece también thélys (hem-  María. El papel de la mujer como portadora
          caer la tarde. El siguiente texto subraya la necesidad de hacer buen uso de cada jor-  bra, Mr. 10:6).                     de vida se muestra cuando algunas mujeres
                                                                                                                                     estériles se convierten en madres de una es-
          nada y vivirla de forma plena: Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que    Las parábolas de Jesús se ocupan a menudo tirpe, experimentando la bendición de Dios,
          traigamos al corazón sabiduría. (Salmo 90:12).                                      de  la  vida  y  el  quehacer  de  la  mujer  (Mt. como por ejemplo Elisabet, la madre de Juan
                                                                                              13:33; Lc. 15:8 y ss). Jesús mismo habla con el Bautista. Esto mismo se expresa en el NT
          El consejo del Señor es que debemos aprovechar nuestro tiempo de manera sabia, en-  mujeres, incluso les enseña, despreocupán- en que tenemos afirmaciones como en Ef.
          focándonos en lo verdaderamente significativo, como amar al Señor y ayudar a los    dose  de  las  reglas  judías  (Lc.  10:39;  Jn. 5:23, en donde el marido es considerado ca-
          demás. Es fundamental reconocer que nuestra vida aquí es pasajera y que algún día   4:27). Y también se manifiesta a ellas cuando beza de la mujer.
          rendiremos cuentas sobre el uso del tiempo que se nos ha dado. Por ello, la Biblia nos  las  sana  de  sus  enfermedades  (Mr.  1:29;  Por último, consideremos a las viudas que
                                                                                              5:22; 7:24). Su llamamiento a participar de la
          anima a vivir cada día como si fuera el último, con intención, fervor y gratitud, confiando  filiación divina que se dirige a los humildes y  desempeñaban  un  ministerio  dentro  de  la
          en que Dios nos orientará y nos dará fuerza en cada paso que demos.                 a los extraviados, es válido también y de un  iglesia, las cuales debían ser recomendadas
                                                                                              modo especial para la mujer, a la que igual  por sus buenas obras, con disposición abne-
                                                                                                                                     gada a servir para ayudar a los necesitados
          Al contemplar un ocaso, es posible comenzar a valorar cada momento. La luz amari-   que aquellos confiere una dignidad nueva.  (1 Ti. 5:4-16).
          llenta que navega por el firmamento nos revela que aun en las experiencias más com-  Aunque no había mujeres en el colegio apos-
          plicadas existe belleza. El cambio de día a noche representa la oportunidad de iniciar  tólico,  sí  había  discípulas  que  seguían  a
          de nuevo. Así como el sol se oculta, regresará al amanecer del siguiente día, ofreciendo  Jesús (Lc. 8:1-14; Mr. 15:40 y s.). En con-            Pedro Puigvert
                                                                                              traste con la concepción de los judíos, Jesús
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