Page 2 - baluarte
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                                                                                                                                   Caminando en el atardecer de la vida (Enric Carregui)
                                                                                              nuevas posibilidades. Esta dualidad en nuestras vidas es crucial para nuestro desarro-
                                                                                              llo personal. En lugar de temerle a las transformaciones, podemos aprender a acep-
                                                                                              tarlas, reconociendo que cada conclusión es, en esencia, un nuevo inicio.

                                                                                              El pasaje de Eclesiastés 3:1-8 nos anima a considerar
                              AGRADECIMIENTO                                                  los distintos momentos que forman parte de nuestra
                              AGRADECIMIENTO
                                                                                              existencia y cómo cada uno posee un fin específico. En
                                                                                              este texto, se expresa la noción de que hay un tiempo
                                                                                              para todo lo que ocurre bajo el cielo: un tiempo para
                                                                                              nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plan-
                                   Le doy gracias a mi Dios                                   tar, y un tiempo para cosechar lo sembrado (Ecle-
                                por el bien que me ha dado                                    siastés 3:2, NVI).
                                mediante Cristo, quien nació
                                                                                              Este fragmento nos hace recordar que cada fase en nuestra existencia tiene su mérito,
                                 hace más de dos mil años.                                    ya sea que estemos iniciando algo nuevo o cerrando un ciclo. Incluso los instantes que
                                                                                              parecen conflictivos o complicados tienen un propósito dentro del plan de Dios para
                                                                                              nosotros, «aquellos que comienzan con el ocaso y los que concluyen con el mismo»,
                                                                                              nos hacen conscientes de que el tiempo es escaso y de que debemos aprovechar al
                                     Él nació para morir                                      máximo cada jornada. Sin importar la hora del día, siempre hay oportunidades de ac-
                                                                                              ción y aprendizaje que nos esperan.
                                 en la cruz por mis pecados,
                                   y después volvió a vivir                                   La caída del sol nos anima a buscar un momento de tranquilidad en nuestra rutina. En
                                    a fin de justificarnos.                                     un entorno repleto de ruido y distracciones, dedicar un instante para apreciar la puesta
                                                                                              de sol puede convertirse en una forma de meditar. Este momento de calma nos da la
                                                                                              oportunidad de sintonizar con nuestros pensamientos y sentimientos. Frecuentemente,
                                                                                              en el ajetreo cotidiano, olvidamos nuestras verdaderas emociones y nuestra esencia.
                                                                                              Al observar el ocaso, se nos invita a meditar sobre nuestras aspiraciones y anhelos.
                                  La muerte y resurrección
                                  del Hijo del Dios bendito                                   El final del día ofrece un momento ideal para la reflexión. A medida que el sol desciende
                                                                                              en el horizonte, su luz cambia, creando un espectáculo de colores que nos asombra.
                              es verdad, por eso en mi corazón
                                                                                              Este evento natural no solo es bello, sino que también nos ofrece la posibilidad de pau-
                                   yo siempre le bendigo.                                     sar y pensar sobre nuestras vidas, decisiones y el camino que hemos tomado.

                                                                                              Cada atardecer es único, y cada uno puede inspirarnos a mirar hacia adentro, donde
                                                                                              se encuentran nuestros secretos, para indagar sobre nuestras realidades “mientras ca-
                                       ¡¡MARANATA!!                                           minamos en el atardecer de la vida”.


                                                                                                                                                Enric Carregui Moscat





                                  Aportado por Cesárea Martínez
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