Page 3 - verdad
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a la gloria. ¿Acaso no tenía que sufrir el Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria?
      (v.26). Era indispensable porque Dios lo había resuelto así. Nosotros no podemos ser sal-
      vados, sino por esos sufrimientos y esa muerte. El amor eterno de Dios, que quiere la sal-
      vación  del  pecador,  demandaba  también  el  sacrificio  del  salvador,  esencial  para  la
      realización de la salvación. El cumplimiento de la ley de Moisés, los profetas y los salmos
      o escritos es otra manera de referirse al Antiguo Testamento. En cada una de sus partes
      podemos encontrar referencias a los acontecimientos que hemos mencionado. Lucas no
      dice a qué libros se refirió, pero es muy fácil suplir su silencio con todos aquellos textos
      que tratan de los sufrimientos del Mesías o Cristo. Jesús, no solo les abre las Escrituras
      para que encuentren en ellas los hechos centrales de su obra redentora, sino que les abre
      el entendimiento para que puedan comprenderlas, una doble acción siempre imprescin-
      dible. No es suficiente que abramos la Biblia para leerla, hace falta también que nos es-
      forcemos  en  meditarla  para  poder  comprenderla  y  aplicarla  convenientemente.  No
      podemos pasar por alto que la fe viene por el oír la palabra de Dios.

     El mandato a la iglesia del Cristo resucitado
     Con la resurrección de Cristo empieza una nueva era para el pueblo de Dios. La iglesia no
     está en el mundo solamente para adorar a Dios por la obra de Cristo a su favor. La iglesia
     tiene una tarea que cumplir, que consiste en la predicación de la buena nueva a un mundo
     perdido, dando testimonio de Cristo. Para la obediencia a su mandato hay tres factores de-
     terminantes:
      1. El método.  En su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a
      todas las naciones. Ahora voy a enviaros lo que ha prometido mi Padre; pero quedaos en
      la ciudad  hasta que seáis revestidos del poder de lo alto (vv.47, 49). Consiste, en primer
      lugar, en buscar la dirección y el poder del Espíritu Santo, en vez de confiar en nuestros
      propios métodos y fuerzas. En segundo lugar, tenemos la predicación o proclamación,
      como heraldos del evangelio de aquellos puntos que se refieren a la persona y la obra de
      Cristo. En tercer lugar, el testimonio de los hechos de los que nosotros nos hacemos eco
      por las Escrituras, ya que no somos testigos presenciales de las cosas que sucedieron,
      pero disponemos del testimonio apostólico.
      2. El mensaje. Sobre la base de la palabra de Dios que nos narra los padecimientos y la
      resurrección de Cristo, debemos anunciar en su nombre  el arrepentimiento y el perdón
      de pecados. Arrepentirse y creer son las condiciones necesarias para recibir la salvación.
      Arrepentimiento para con Dios y fe en Cristo dan como resultado recibir el perdón de pe-
      cados en virtud del sacrificio de Cristo.
      3. El ámbito. Es el mundo entero. Tenemos un campo amplísimo para cumplir el mandato
      del Señor. Comenzando desde Jerusalén y llegando hasta lo último de la tierra.
     Conclusión
     La resurrección de Cristo es el sello que autentica la victoria de su obra, el cual vino a este
     mundo a dar su vida para la salvación de los pecadores y resucitó para nuestra justificación,
     es decir, para declarar justos a todos los que con arrepentimiento y fe se acercan a Dios y
     reciben el perdón de sus pecados. De la misma manera que los discípulos se gozaron al
     verle resucitado, el que cree en él puede alegrarse de este triunfo de Cristo y saber que
     cuando Cristo vuelva, también resucitará para tener vida, pero los que han practicado el
     mal, resucitarán para condenación eterna. ¿En qué grupo estarás tú? Ahora es el tiempo
     de arrepentirte y creer si quieres tener vida eterna.

                                                              Pedro Puigvert
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