Page 2 - verdad
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pos se dividen en dos partes: el Mesías viene de manera humilde y luego en gloria.
     Nuestro pasaje abarca ambos aspectos, porque primero nace como niño y al final este
     niño será el rey de un reino eterno y no solo de la dinastía davídica. El primer versículo
     trata del cumplimiento profetizado por Isaías a Acaz  sobre la invasión de Asiria, pues
     Zabulón y Neftalí fueron los primeros territorios que sucumbieron. Paradójicamente se-
     rían también los primeros en ver la gloria en Galilea que a la luz del NT entendemos
     que se trata del comienzo del ministerio de Jesús. Sin embargo, no supieron ver el
     tiempo de la manifestación gloriosa del Mesías, pues Jesús tuvo que decirles que el
     profeta no tiene honra en su propia tierra.


     El Mesías-Príncipe de paz disiparía las tinieblas del pueblo
     El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en
     densas tinieblas la luz ha resplandecido (Isaías 9:2).


     Después de la invasión se produciría un cambio de situación con el alejamiento de la
     guerra, de manera que las tinieblas en que vivía el pueblo diesen paso a la luz y la ale-
     gría hiciese su aparición porque habían sido liberados del opresor. El camino para pre-
     sentarnos  al  libertador  se  va  abriendo  paso  y  aparece  el  niño  cuyo  nombre  fue
     anticipado como Emanuel que significa “Dios con nosotros”.
       1. La luz del Mesías-Príncipe de paz. Mateo interpreta estas palabras como cumpli-
       miento del hecho de que Jesús comenzara su ministerio en Galilea predicando del
       evangelio y llamando a los pecadores al arrepentimiento. Aquel que era la luz había
       venido a este mundo con un mensaje poderoso para disipar las tinieblas del pecado
       en que vivía la gente tanto entonces como ahora: Pensar en la Navidad es también
       tener en cuenta este hecho.

       2. El Mesías-Príncipe de paz es el libertador. Él es el que ha quebrado el yugo que
       oprimía al pueblo aboliendo los artilugios de guerra como la vara y el bastón de mando
       y quemando en el fuego las botas de los guerreros y la ropa teñida en sangre, recor-
       dando la derrota de Madián cuando Gedeón con 300 hombres venció en la batalla
       contra un enemigo superior en número. Pero en lugar de un Gedeón de los últimos
       tiempos, el libertador es un niño, el mismo que dijo que si el Hijo os libertare seréis
       verdaderamente libres (Jn. 8:36).
       3. El Mesías-Príncipe de paz trae alegría al pueblo. A causa de su liberación el pueblo
       ha crecido y la alegría les inunda en presencia de Yahweh, como cuando recogen la
       cosecha o se reparten el botín de guerra. Celebrar el nacimiento de nuestro libertador
       nos debe llenar de alegría, pero no al estilo del mundo que se entrega al frenesí del
       alcohol  y el consumismo, sino el gozo en la presencia del Señor que vino a este
       mundo para librarnos de la condenación  y darnos vida eterna. El suyo es un mensaje
       de esperanza, en  nuestro caso de su adviento glorioso.

     Los títulos del Mesías-Príncipe de paz
     Ahora la profecía se concentra en el  nacimiento del niño y en su reinado, por cuanto
     su soberanía reposará sobre sus hombros, es decir, asume la responsabilidad de go-
     bernar a su pueblo, dándole un nombre o nombres que en realidad son títulos relacio-
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