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Era la voz que señalaba al Rey que venía, como hoy los predicadores hemos de lla-
       mar a prepararse para el regreso de este mismo Rey.
       c) ¿Por qué bautizas? Juan estaba practicando un rito que era exclusivamente para
       los prosélitos que querían entrar en el judaísmo. Los judíos no necesitaban el bau-
       tismo porque ellos pertenecían al pueblo de Dios desde su circuncisión. Solamente
       los gentiles necesitaban ser purificados y ahora viene Juan bautizando que es como
       decir que el pueblo de Dios debía ser tratado como si fuera  gentil. Juan no responde
       a esta pregunta, sino que señala al Mesías que viene después de él, del cual se con-
       sidera indigno de ser su servidor, porque desatar la correa del calzado era un trabajo
       de esclavos. Cuando Juan tiene ocasión testifica de Jesús, presentándolo de tres for-
       mas distintas:

     El Cordero de Dios
     Cuando llegamos a este punto, Jesús ya había sido bautizado y tentado en el desierto.
     Estaba ya preparado para dar comienzo a su ministerio y es entonces cuando Juan da
     testimonio de Jesús  presentándolo como el Cordero de Dios. Luego sigue el relato de
     lo que había sucedido antes, es decir, el bautismo de Jesús, el descenso del Espíritu y
     la voz del Padre, tres hechos que  habían conducido a Juan a comprender quien era
     Jesús y  por eso puede dar testimonio. Nadie puede testificar de algo que no sepa o
     haya visto. Por eso, solo aquellos que hemos creído en Cristo podemos y debemos
     testificar de él. ¿Qué tenía en mente Juan cuando llamó a Jesús con este título? Es
     aventurado afirmarlo porque no podemos saberlo con exactitud, pero a la luz de las Es-
     crituras, podemos formular tres respuestas:
       1. Estaba pensando en el cordero pascual. La fiesta de la pascua estaba cerca  Por
       las menciones a los días  tendría lugar aquella misma semana. En la primera pascua,
       la sangre de un cordero inmolado por familia protegió a los judíos que salieron de
       Egipto. Se ha dicho que cuando Juan pronunció estas palabras veía pasar por el ca-
      mino los rebaños de corderos que llevaban a Jerusalén para ser sacrificados en la
       pascua. Al señalar a Jesús, estaría diciendo aquí tenéis a quien por su  sacrificio
       puede quitar el pecado. Pablo también se refiere a Jesús como nuestra pascua (1
       Corintios 5:7). La liberación de nuestro “Egipto” ha sido posible por el sacrificio de
       Cristo.
       2. Estaba pensando en los sacrificios en el templo. Como hijo de sacerdote, Juan co-
       nocía muy bien el ritual del templo. Todas las mañanas y todas las tardes se sacrifi-
       caba en el templo un cordero por los pecados del pueblo (Éxodo 29:38-42). Mientras
       el templo estuvo en pie se estuvieron celebrando estos sacrificios, pero Cristo con un
       solo sacrificio puede quitar el pecado.
       3. Estaba pensando en la figura del cordero en los profetas. Especialmente en Isaías,
       en donde el Siervo de Yahweh, es una persona y no un animal que como cordero fue
       llevado al matadero (Isaías 53:7) y Yahweh cargó en él el pecado de todos nosotros
       (Isaías 53:6). Así aquel que anunciaron los profetas estaba allí dispuesto al sacrificio
       muriendo por todos nosotros.
     Podemos ir más lejos que Juan en nuestros pensamientos, porque en Apocalipsis la
     frase el Cordero de Dios aparece en 29 ocasiones. ¿Por qué dice Juan dos veces que
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