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Especial Semana Santa 2026:Butlleti 08 15/03/2026 19:30 Página 3
La redención del hombre Gloria y exaltación: la resurrección de Cristo en el Antiguo Testamento
miento al terreno espiritual y desde el punto de vista del NT nos encontramos con un rra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y
grupo de palabras como desatar, liberar. Describen el acto de la liberación con la su- gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus es-
presión de las ataduras mediante la acción de desatarlas, y su derivada rescate, que cogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mt. 24:30-
indica que este se consigue mediante la entrega de algo a cambio, el pago del rescate. 31). Es obvio que, para regresar en gloria tras morir en padecimientos, es necesaria la
La tercera es un verbo que subraya por lo general la acción de arrancar, salvar de un resurrección.
peligro que amenaza la vida, mediante la puesta en juego de una fuerza superior. Por
último, tenemos el nombre salvador, redentor, que era utilizado en el lenguaje corriente Por eso los pasajes del Antiguo Testamento que hablan de la gloria y la exaltación del
Mesías nos revelan también su resurrección. Por eso el apóstol Pedro puede citar el
para designar la figura en la que se veía personificada esta actividad, y de ahí pasó a Salmo 110:1 para probar que el Cristo debía resucitar: A este Jesús resucitó Dios, de
ser en el NT un título de Dios y de Cristo. El uso de estos términos en el NT muestra lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios,
como ellos adquieren su significación propia en el contexto de la acción redentora de y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto
Cristo. que vosotros veis y oís. Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:
Dijo el Señor a mi Señor: siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos
La redención hoy por estrado de tus pies. (Hch. 2:32-35). El hecho mismo de que el Mesías ocupe su
En la actualidad, los términos liberación y redención, asiento a la diestra del Padre demuestra que ha resucitado de los muertos. Su exalta-
con referencia a la acción liberadora de Dios en ción, equivalente a su gloria, supone que ya no está en la tumba. Es evidente que este
Cristo, han perdido su vigencia para el hombre. Esto pasaje es mesiánico, por cuanto Jesús así lo empleó y los fariseos no le rebatieron (Mt.
conlleva un problema de comunicación con nuestros 22:41-46).
semejantes cuando predicamos a Cristo como el
único redentor. ¿Qué debemos decir para que acep- Y si la gloria y la exaltación aluden a la resurrección de Cristo, también nuestra resu-
rrección será en gloria. El apóstol Pablo enseña: Se siembra en deshonra, resucitará
ten que la redención ha tenido lugar a través de la en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. (1 Co. 15:43). En la resu-
muerte de Jesús y que es otorgada realmente en virtud de la fuerza que emana de su rrección de Cristo está nuestra gloriosa esperanza, pues cuando Cristo, vuestra vida,
resurrección? ¿En qué basan los autores del NT su convicción de que a través de la se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
muerte y resurrección de Jesús ha acontecido la acción fundamental de Dios en la que (Col. 3:4). ¡Cuán grande es el amor de Dios, que nos ha dado a su Hijo para que sea-
se han cumplido todas las esperanzas de salvación? Tanto la esperanza que se hallaba mos herederos de una vida eterna y gloriosa en comunión con él!
ya en el AT, como la que supera a esta, por cuanto la redención ahora es válida para
todos los hombres sin distinción alguna, parte del hecho de que el Hijo del Hombre, Recopilado de diversas fuentes
Cristo Jesús, se ha identificado con la humanidad caída y que por su obediencia ab-
soluta, Dios le ha constituido en representante de todos los hombres.
Mas nuestra ciudadanía está en los cielos,
el carácter comunitario de la redención de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;
La esperanza en la redención hoy, al igual que la del AT, tiene una dimensión comuni- el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra,
taria y no solo personal. Es decir, el objeto de la acción redentora y el sujeto de esta
esperanza es en primer lugar el pueblo de Dios; aunque en la interpretación del NT se para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya,
supere el monopolio de la salvación de Israel en el AT en la medida en que a la igle- por el poder con el cual puede también
sia, el nuevo pueblo de Dios, pertenecen hombres de todos los pueblos que han reci- sujetar a sí mismo todas las cosas.
bido la llamada de Dios y han sido objeto de su elección en Cristo. Ahora bien, ¿cómo
puede apropiarse este hombre la redención obrada por Cristo? Si contamos con la pre-
sencia del Espíritu y su palabra, debería buscarse aquí el lugar en que se realiza la
apropiación de la acción redentora donde los hombres son incorporados a la nueva
creación de Dios. Así pues, la redención no puede experimentarse más que a través del
encuentro con el mensaje y la apertura del creyente a él por medio de la fe cuando los
Filipenses 3:20-21

