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Fue en Antioquía donde a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez
(Hechos de los apóstoles 11:26)

En un programa de radio, el locutor comentaba una película y en un momento dado dijo que el actor principal era un “cristiano practicante”. Entonces vino a mi mente la pregunta de si realmente existen cristianos no practicantes, como si pudiera haber futbolistas que no juegan nunca al fútbol o funambulistas que presenten su número desde una pasarela. Por eso es necesario que vayamos a la Escritura para conocer qué significa ser cristiano. La confusión en que vive mucha gente es por desconocer el significado de la palabra cristiano y lo que eso conlleva.

Lo que NO es un cristiano
Empezamos por la parte negativa y así podremos descartar algunos errores en que incurren muchas personas en nuestra sociedad.

1. No se es cristiano por haber nacido en una familia cristiana. La fe cristiana no se hereda como los bienes materiales. Se puede recibir una educación cristiana, pero en un momento dado cada uno debe hacer su opción personal ya que ser cristiano no es una gracia infusa que se lleva en los genes y se transmite de padres a hijos.

2. No se es cristiano por haber nacido en un país “cristiano”. Puede que una nación haya asumido la cultura y los valores cristianos expuestos en las Sagradas Escrituras, pero eso no la hace una sociedad genuinamente cristiana, puesto que la auténtica fe es un compromiso personal. La única sociedad realmente cristiana es la Iglesia, como comunidad de fieles en Cristo.

3. No se es cristiano por haber sido bautizado en una iglesia. Unas gotas de agua echadas sobre la cabeza de un infante, o la inmersión de un adulto en agua, no hacen a nadie cristiano, porque el bautismo no consiste en la limpieza del cuerpo, sino en el compromiso de tener una buena conciencia delante de Dios (1 Pedro 3:21). El nominalismo se ha apoderado de la vida de muchos que piensan que por haber sido bautizados en una iglesia católica, protestante u ortodoxa y seguir alguna tradición ya son cristianos. Están equivocados.

4. No se es cristiano por asistir a algún acto de una iglesia. Participar de alguna ceremonia religiosa de una iglesia cristiana, no denota que realmente se sea cristiano. Algunos son sensibles a las emociones religiosas y se encuentran bien en ciertos actos, pero su vida y sus creencias ponen de relieve que jamás han sido cristianos.

5. No se es cristiano por adoptar una moral cristiana. Un comportamiento justo, bueno y altruista es digno de elogio, como el hacer buenas obras. Sin embargo, si previamente no ha habido una verdadera conversión a Cristo, todo lo que se pueda añadir no es una evidencia de ser cristiano. Hay muchas personas que se conducen de este modo y no son cristianas.

Lo que SÍ es un cristiano
En la frase que encabeza este escrito dice que se llamó cristianos a los que eran discípulos o seguidores de Cristo, no de manera esporádica o circunstancial, sino que formaba parte de su vida, como el aire que se respira. Naturalmente, nos referimos a ser cristiano de la manera que lo enseña la Biblia, no como piensan muchos lo que es ser cristiano en nuestra sociedad.

1. Ser cristiano es haber nacido de nuevo. Eso implica tener un encuentro personal con Cristo, como el que tuvo un maestro judío de la ley, un fariseo llamado Nicodemo, cuando fue a visitar a Jesús de noche y este le lanzó una frase que le dejó descolocado: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios (Juan 3:3). El anciano rabí se quedó perplejo porque interpretó literalmente las palabras de Jesús, en vez de entenderlas espiritualmente. Pero el Señor Jesús le dijo que nacer de nuevo consistía en ser engendrado por la palabra de Dios y por el Espíritu Santo, de lo contrario nadie puede entrar en el reino de Dios. Nacer de nuevo es experimentar un cambio tan radical que es como un nuevo nacimiento. Muchas personas han tenido una experiencia brutal en su vida, en un accidente o en una catástrofe natural de la que han salido ilesos. Suelen decir que han nacido de nuevo. De manera semejante es el nacimiento espiritual por la acción del Espíritu Santo. El NT está impregnado de este concepto: Pedro menciona el renacer por la gran misericordia de Dios (1 Pedro 1:3), y también de renacer, no de simiente corruptible, sino incorruptible por la palabra de Dios (1 Pedro 1:23). Santiago nos dice que Dios nos hizo renacer por la palabra de verdad (Santiago 1:18).

2. Ser cristiano es aceptar las enseñanzas de Jesús. Si bien es cierto que la adhesión intelectual a las creencias cristianas no nos hace cristianos, igualmente es verdad que el cristiano ha de conocer y aceptar, plenamente convencido, las enseñanzas fundamentales del Evangelio o de la palabra de Dios. Recordemos que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Dios (Romanos 10:17). El cristiano, pues ha de admitir todas las enseñanzas de Cristo expuestas en los evangelios y explicadas en el resto del Nuevo Testamento.

3. Ser cristiano es tener una conducta perseverante. El cambio interno producido por el Espíritu Santo, debe manifestarse externamente por una conducta en consonancia con la profesión de fe en Cristo. Asimismo, debe regirse por los principios establecidos por la palabra de Dios. El comportamiento cristiano es semejante a un árbol que produce los frutos que son propios de su naturaleza. El cristiano que está enraizado en Cristo forzosamente debe tener una conducta propia de la vida de Cristo en su propia vida que se manifiesta por el fruto que surge de su nueva naturaleza.

Conclusión
El cristiano es una persona que ha conocido a Cristo por el testimonio de la palabra de Dios y la acción del Espíritu Santo que le ha convencido de pecado, de justicia y de juicio (Juan 15:9). Ha aceptado las enseñanzas de Cristo que son la verdad. Ha confesado sus pecados en arrepentimiento y ha creído en la obra de Cristo que murió en la cruz por nuestros pecados. Ha nacido de nuevo espiritualmente y libremente ha tomado la decisión de seguir a Cristo como discípulo suyo siempre dispuesto a seguir sus pasos con una conducta consecuente.

Pedro Puigvert