Església Evangèlica
av. Mistral, nº 85-87
08015-Barcelona
Email:
tel.: 93 372 1632

Estudios


 

Conferencias

 

El boletín de la iglesia


 
Boletín Verdad Viva
 

Palabras de vida

 

Salva pantalles

Clic aqui
Para descargar este salvapantallas gratuito con un verso bíblico en cada paisaje.

CRISTO, RESUCITADO Y EXALTADO

A los diez días de la ascensión de Jesús al cielo, envió del Padre al Espíritu Santo conforme a su promesa, derramándolo sobre los discípulos reunidos en el aposento alto de Jerusalén. Este hecho vino acompañado de manifestaciones audibles y visibles como correspondía al acto inaugural de la Iglesia. Delante de una multitud atónita, el apóstol Pedro pronunció un magnífico sermón en el que expuso las razones de aquel acontecimiento: “A este Jesús, Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, y habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, ha derramado esto que ahora vosotros veis y oís” (Hechos de los apóstoles 2:32-33).

Significado de la resurrección de Cristo En primer lugar, es un acontecimiento victorioso. Jesús murió en la cruz en conformidad al plan eterno elaborado en el seno de la Deidad “según el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios” (Hechos de los apóstoles 2:23). Pero la muerte no le podía retener en la tumba ni su cuerpo padecer corrupción, de manera que Dios le resucitó vencedor en cumplimiento de las palabras proféticas de David: “No dejarás que mi vida termine en la región de los muertos; no permitirás que tu santo sufra corrupción” (Salmo 16:10). En segundo lugar, que Jesús se levantara de entre los muertos, no fue una resucitación semejante a la que él mismo obró, en los casos de la hija de Jairo (Mateo 9:25), el hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:14-15) o Lázaro de Betania (Juan 11:43-44). Todos estos volvieron a morir más adelante. La resurrección de Jesús es la primera de la nueva creación y ya no morirá jamás. Se trata de una resurrección corporal con cuerpo nuevo para toda la eternidad. Una nueva era ha empezado en el plan divino para un mundo que es llamado a reconciliarse con Dios por medio de Jesucristo.

Consecuencias de la resurrección de Cristo Si la resurrección de entre los muertos se ha producido en Jesús, sin duda en el futuro tendrá lugar también para todo el pueblo de Dios. La predicación de los apóstoles, especialmente la de Pablo, incluía habitualmente una referencia a este hecho, de manera que daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con gran poder. Así, su resurrección de entre los muertos es el inicio del acontecimiento único conocido como “la resurrección de los muertos”. Refuerza la creencia en esa futura esperanza, de modo que anunciar a Jesús vivo es anticiparse al hecho glorioso de la propia resurrección del creyente en Cristo. A todo esto debemos añadir que ahora Cristo está en los cielos, con el cuerpo de gloria con que fue resucitado, exaltado por el Padre y sentado a su diestra. Pero regresará desde allí en el momento en que aparezca como Juez del mundo entero, cuando todas las cosas serán restauradas.

Conclusión El apóstol Pedro terminó su exposición con una llamada a la conciencia de los oyentes que, profundamente conmovidos, le preguntaron lo que tenían que hacer. La respuesta fue: “arrepentíos para el perdón de vuestros pecados”. Así es en todos los casos, cada uno de nosotros somos pecadores y debemos arrepentirnos para ser perdonados de nuestros pecados. Cristo ha muerto y resucitado para que tengamos vida eterna, pero al arrepentimiento debemos unir la fe en su obra a favor nuestro, y recibiremos la salvación como un don de su gracia.

Pedro Puigvert