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CRISTO VINO A BUSCAR Y SALVAR AL PERDIDO

Cuando los escribas y fariseos empezaron a murmurar contra Jesús porque prestaba una atención especial a los publicanos y pecadores, les contó una parábola en tres secuencias: la oveja perdida, la dracma perdida y el hijo perdido (Lucas 15). Quería enseñarles que cuando un pecador es hallado y salvado se trata de un gran acontecimiento porque hay gozo en la tierra y en el cielo.

La búsqueda del perdido
Los publicanos eran considerados pecadores debido a su profesión de recaudadores de impuestos a cuenta del invasor romano. Además cometían abusos en elcobro y obtenían buenos beneficios de su gestión. Sin embargo, los muy religiososescribas y fariseos no eran menos pecadores que aquéllos. Éstos se indignaban porque Jesús recibía y comía con los pecadores. Y les cuenta una historia: una oveja se extravía del rebaño y el pastor deja el resto y va a buscar la que se ha perdido. La oveja es un animal muy adecuado para tomarlo como modelo de la condición del pecador perdido porque cuando se extravía es incapaz de volver al redil por sí misma. De ahí la necesidad de ser buscada por el pastor hasta que la halla. Precisamente éste fue el motivo principal de la venida de Jesús al mundo: “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). He ahí la revelación del gran amor del Salvador hacia nosotros pobres y perdidos pecadores.

La salvación del perdido
La condición extraviada del ser humano encuentra en la parábola de la oveja perdida una ilustración adecuada a su propia naturaleza. La oveja del relato está perdida porque no se hallaba en el lugar que debía estar, se había extraviado. Así sucede con el ser humano que se ha alejado del redil de la comunión con Dios y sigue un camino equivocado y es atrapado en medio de un zarzal de conflictos del que no sabe como salir. Pero Jesús, nos busca a cada uno de nosotros y cuando nos encuentra nos pone sobre sus hombros y nos conduce a un lugar seguro en donde hay pastos deleitosos.

La necesidad del arrepentimiento
Sin embargo, al gozo del Salvador por encontrar al pecador perdido tiene que seguir el arrepentimiento de éste. Arrepentimiento es un cambio de rumbo y una transformación moral como exigencia para entrar en el redil del reino del Dios. Es una vuelta a Dios por la que se renuncia a seguir viviendo al margen de su voluntad y por medio del cual recibimos la gracia que nos salva. “Habrá más alegría por un solo pecador que se arrepienta, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse”. Querido lector, tú eres ese pecador aunque pienses que eres justo, porque no hay nadie justo delante de la santidad de Dios. Arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesús como tu Señor y Salvador y recibirás el perdón y la salvación.

Pedro Puigvert