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EL LIBRO DEL PROFETA JONÁS

 

El nombre hebreo Yônâh significa paloma. A este profeta solamente se le cita en todo el AT, aparte de aquí, en 2 R. 14:23-27. Por este texto sabemos que predicó en el reino de norte, Israel, durante el reinado de Joroboam II, lo que nos permite pensar que vivió en torno al año 780 a.C. De este texto se desprenden tres datos importantes:

  • a) Jonás es un verdadero siervo de Yahweh y un profeta auténtico. Contra todo pronóstico humano, en un momento crítico de la historia del pueblo, se cumplió la palabra de Yahweh pronunciada por Jonás en cuanto a la restauración de los límites de Israel;
  • b) Jonás desarrolló su labor profética en circunstancias deplorables, bajo el mandato de un rey corrupto, el cual no menos que su padre, hizo pecar a Israel;
  • c) el pueblo sumido en una grave decadencia moral y espiritual, solo fue salvado de la destrucción por la expresa providencia de Dios.  Aunque el libro de Jonás forma parte de los libros proféticos del AT, no es igual que los otros.

Por un lado es la narración de los incidentes sucedidos en el curso de la vida del profeta, es decir, se trata de un relato biográfico. Por el otro, parece que no lo haya escrito Jonás, pues el relato está formulado en tercera persona. Sin embargo, esta circunstancia no es de suficiente peso para negarle la autoría, porque “si bien el autor no se refiere a sí mismo en la primera persona, ello no debe sorprender a nadie, pues Moisés se refirió a sí mismo en la Torah en tercera persona, al igual que Jenofonte en su obra Anábasis y Julio César en Guerras Gálicas”(1).   El mensaje del libro es muy corto (3:4).  Jonás tuvo que aprender quelos gentiles también entran en los planes salvadores de Dios. El profeta, tiene que proclamar un mensaje de parte de Dios a un pueblo gentil, para que se arrepienta y no sea destruido, lo que para un nacionalista judío como él se le antojaba una locura y por eso pretendía escapar de la misión que había recibido de Dios.

Jonás huye lejos de la presencia de Yahweh, como Adán después de pecar; el profeta es un buen ciudadano ya que paga su billete del barco que se dirige a Tarsis, no se cuela de polizón. Baja al interior de la nave y se echa a dormir, así le ocurre al creyente que huye de su responsabilidad de anunciar el mensaje de Dios. El capitán le despierta a voces y los marineros le echan al mar: Dios no puede ser burlado. Después de su extraordinaria experiencia en el vientre del gran pez, no fue a Nínive arrepentido, sino en contra de su voluntad. No toleraba la idea de que los ninivitas pudieran salvarse.

El profeta huyó porque era y seguía siendo un nacionalista cerrado, egoísta y vengativo. Su actitud hacia la calabacera así lo demuestra. 

(1) Archer (hijo), Gleason L. Reseña Crítica de una Introducción al Antiguo Testamento. Chicago: The Moody Bible Institut, 1981, p. 341. 

 

Pedro Puigvert

 

 

Puede descargarse el estudio completo Libro del profeta Jonás