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El conflicto de Antioquía - Ga. 2:11-14

por Pedro Puigvert
Sermones sobre la Libertad cristiana
 

Este episodio pone al descubierto que incluso un apóstol tan significativo pudo adoptar una actitud contraria al evangelio y cómo otro apóstol tiene que reconvenirle para que abandone una conducta inaceptable. Este pasaje constituye un escollo muy grande para la doctrina católica del papado petrino porque hoy sería inimaginable que un obispo recriminara en público la conducta del obispo de Roma y no pasara nada. La mayor dificultad es saber cuando Pedro llegó a Antioquía donde había una iglesia formada mayormente por gentiles. De manera natural deberíamos contemplar este suceso a continuación de la asamblea de Jerusalén, pero entonces no se entiende muy bien por qué después del acuerdo al que llegaron allí, Pedro contemporizara con los judaizantes.

Por eso, algunos comentaristas sitúan lo sucedido en Antioquía, antes del acuerdo tomado en el Concilio de Jerusalén, el cual vendría a confirmar que Pablo estaba en lo cierto y que Pedro se dio cuenta de su error. De todos modos Pablo menciona este hecho como una especie de introducción para lo que va a decir después sobre la justificación por la fe sin las obras de la ley. Por tanto, no hay ningún problema en aceptar que este episodio relata un suceso que le sirve como ilustración para lo que va a decir y que el decreto apostólico de Hch.15 fue para resolver precisamente, entre otros asuntos, el conflicto social creado por la visita de Pedro a Antioquía (v. 11). El incidente podría situarse en el período que siguió al regreso de Pablo y Bernabé a Antioquía, tras su misión en Chipre y al sur de Galacia (Hch. 14:26-28).

Además, si la demarcación de cada uno de ellos estaba fijada previamente, según los w. 7-9 ¿qué hacía Pedro en Antioquía en medio de gentiles? De ahí que debamos ver este incidente como anterior al acuerdo al que llegaron. El giro radical del comportamiento de Pedro, después de su experiencia en Jope, hizo que Pablo le hablara sin rodeos cara a cara porque no solamente era de condenar, sino que literalmente dice "estaba condenado", no por una autoridad externa, sino por la inconsistencia de su propia conducta.

  1. Un conflicto provocado por Pedro (v. 12)
    La imagen del apóstol participando sin reservas de la comunión con los gentiles en la mesa (que incluía el partimiento del pan) cuadra por completo con su figura en Hechos. Después de aprender en Jope que no debe llamar impuro nada de lo que Dios ha limpiado se alegra de visitar a Cornelio en Cesárea y comer con él y su familia (Hch. 10:28, 11:3). Por tanto, Pedro practicaba libremente este compañerismo cristiano con los gentiles de Antioquía hasta vinieron algunas personas de parte de Santiago, anciano de la iglesia de Jerusalén, quizás alarmado porque había llegado al conocimiento de la iglesia que Pedro prefería la compañía de los gentiles. Por este motivo, a partir de esta visita empezó a cambiar de actitud y se apartaba de ellos.

    Es muy importante que los líderes de la iglesia no tengan comportamientos variables según las circunstancias y mucho menos que hagan acepción de personas prefiriendo a unas y apartándose de otras. El motivo de la actitud adoptada por Pedro era el miedo que sentía hacia los que Pablo llama "los de la circuncisión". ¿Quiénes eran éstos? Es una expresión que puede tener distintos significados según el contexto, porque lo mismo puede referirse al partido judaizante dentro de la iglesia, los miembros circuncidados de la iglesia, es decir, cristianos judíos,  personas circuncidadas, o sea, judíos. ¿De quién tenía miedo Pedro? No de los cristianos judíos de Antioquía, tampoco de los emisarios de Santiago, ni de éste porque ni siquiera era apóstol como él. Con toda probabilidad era de los militantes judíos, acerca de los cuales le habrían advertido los enviados desde Jerusalén.

    El temor es muy humano y no estamos libres de padecerlo, aunque ya sabemos que si nos mantenemos firmes en el evangelio, los líderes mayormente vamos a recibir presiones. En la actualidad, las amenazas vienen de nuestra sociedad con este giro laicista que se está dando para maniatar el testimonio cristiano reduciéndolo al ámbito de lo personal.

  2. Las consecuencias de la simulación de Pedro (v. 13)
    Normalmente cuando un líder tiene un comportamiento censurable, no le afecta a él sólo, sino que arrastra a otros en su caída. Por eso no es bueno poner a los dirigentes de la iglesia en un pedestal, sino imitar su conducta si está en conformidad con las Escrituras. A quien debemos mirar es a Cristo porque él no nos fallará nunca. "Los otros judíos" eran los cristianos judíos de Antioquía, quienes solían mantener una buena relación social con sus hermanos cristianos de origen gentil, pero que siguieron el ejemplo de Pedro y se apartaban de ellos.

    Pablo llama a esta acción hipocresía, término que aparece en dos ocasiones, aunque la primera ha sido traducida por simulación. Esta palabra se usaba en el griego clásico para referirse al papel del actor en el escenario. Se llamaba también así la careta que se ponían los actores para representar un papel. Como fariseo, Pablo sabía muy bien lo que Jesús había dicho de ellos y ahora aplica el término tanto a Pedro como a los que se habían dejado arrastrar por él. Le llama así porque su cambio de actitud era debido a la conveniencia.

    Pero para Pablo, el colmo fue que incluso Bernabé, con quien le unía una estrecha amistad y compañerismo se hubiera arrastrado con los otros para participar de la farsa de las mesas separadas. Seguramente sintió mucho más que su colega también hubiera cometido esta acción dejándole a él solo para enfrentarse a una columna de la iglesia y a todos los que le siguieron. ¿Tuvo algo que ver este hecho con la separación posterior de Pablo y Bernabé a causa de Juan Marcos al empezar el segundo viaje misionero? Quizás llovió sobre mojado.

  3. La recriminación pública a Pedro (v. 14)
    A los ojos de Pablo, tanto Pedro como los demás estaban tomando un camino equivocado que los extraviaba de la verdad del evangelio (Cf. v. 5). Pero mientras en el contexto anterior la verdad del evangelio era el mensaje que anuncia la justificación por gracia, aquí la referencia a andar es una expresión relativa a la conducta. Porque el evangelio es un mensaje para ser creído y también obedecido. La reprensión a Pedro, fue tanto pública como privada (cara a cara). Se ha cuestionado a Pablo por no seguir el precepto de Jesús en Mt. 18:15: "Si tu hermano peca, ve y repréndele a solas". Quizás lo hizo primero y después dado que la ofensa era pública la reprensión también debía serlo.

    Agustín de Hipona decía que en ocasiones tenía dificultades en decidirse a seguir Mt. 18:15 o 1 Ti. 5.20: "a los que pecan repréndelos en presencia de todos para que el resto tema". Tras haber vivido satisfecho como gentil entre los gentiles ahora Pedro cambiaba y practicaba la segregación social judía. El relato termina con una pregunta sin dar ninguna respuesta ni disponer tampoco de la reacción de Pedro a la reprensión. Algunos han pensado que como Pedro hacía poco tiempo que había pasado por la experiencia de Jope, todavía no tenía muy claras las implicaciones prácticas. Sin embargo, si creemos que esto sucedió antes del concilio de Jerusalén, está claro que Pedro aprendió que este tipo de conducta es indigna de un cristiano y mucho más de un dirigente.

 Conclusión. Aun siendo un episodio triste, está en la Biblia para dadnos una lección que nos la podemos aplicar todos y no solamente los que tenemos liderazgo eclesial.