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¿Porqué los niños necesitan el amor de padre y madre?

por Glenn T. Stanton


Director de Investigación Social y Asuntos Culturales y analista principal de lemas sobre el matrimonio y la sexualidad Enfoque a la Familia

El que estemos interesados en proveer un desarrollo infantil apropiado quiere decir que es importante para nosotros aseguramos de que los niños tengan un acceso diario a las maneras diferentes y complementarias en que los padres y las madres crían a sus hijos. Si a Elenita la crían dos mamas, y a Juanito lo cría su papá y el nuevo esposo de su papá, Elenita y Juanito tal vez tengan la influencia de dos adultos en sus vidas, pero están siendo despojados de los beneficios de las influencias sin igual que se encuentran en los diferentes estilos de crianza que utilizan el padre y la madre. La mayor parte del valor que las madres y los padres les dan a sus hijos es debido al hecho de que ellos son diferentes. Y al cooperar en conjunto, complementándose uno al otro en sus diferencias, ellos proveen aquellas cosas buenas que las parejas de un mismo sexo no pueden proveer. En este documento exploraremos el valor tan importante que tienen estas diferencias basadas en el sexo sobre el desarrollo saludable del niño.

La forma en que el padre cría a los hijos es explicada por el erudito en la crianza de los hijos a través de los padres, el doctor Kyle Pruett de la Yale Medical School (Facultad de Medicina de Yale), en su libro titulado: Falherneed: Why Father Care is as Essential as Mother Carefor Your Chíld (La necesidad del padre: Por qué el cuidado del padre es tan esencial como el cuidado de la madre para su niño). El doctor Pruett dice que los padres son importantes simplemente porque "los padres no hacen el trabajo de las madres".(1) La publicación Psychology Today (Psicología Hoy) explica que: "La paternidad resulta ser un fenómeno complicado y único, con consecuencias enormes para el desarrollo emocional e intelectual de los niños". El padre, como hombre, contribuye de forma única a la tarea de criar a los hijos, algo que una madre no puede hacer.

De la misma manera, la madre, como influencia femenina en la crianza de los hijos, tiene un impacto sin igual en la vida y e¡ desarrollo de su hijo, tal como lo explica la doctora Brertda Hunter en su libro titulado: The Power of Mother Love: Transforming Both Mother and Child (El poder del amor de una madre: Transformando tanto a la madre como al hijo)(3) Erik Erikson explica que el amor del padre y de la madre son dos tipos de amor cualitativamente diferentes. El padre "ama más peligrosamente" porque su amor es más "expectante, más instrumental" que el amor de la madre.(4)

Los siguientes ejemplos son algunas de las maneras más convincentes de cómo la participación de un padre y una madre marca una diferencia positiva en la vida de un niño. El primer beneficio es la diferencia en sí.


"Los niños necesitan tanto la ternura de la madre como la rudeza del padre". Las madres y los padres crían de manera diferente

Esta diferencia provee una diversidad de experiencias importante para los niños. El doctor Pruett explica que los padres tienen un estilo distinto de comunicación e interacción con los niños. A las 8 semanas de nacidos, los infantes pueden notar la diferencia de cuando un hombre o una mujer está interactuando con ellos. Eleanor Maccoby, una psicóloga de la Universidad de Stanford, explica en su libro titulado: The Two Sexes (Los dos sexos), que las madres y los padres reaccionan de manera diferente para con los bebés. Las madres son más propensas a proporcionar un cuidado afectuoso y de nutrición a un bebé que está llorando.(5) Esta diversidad en si provee a los niños de una experiencia más amplia y más rica para contrastar interacciones de parentesco, algo que no adquieren los niños criados por parejas del mismo sexo. Los niños, aunque no se den cuenta, están aprendiendo a temprana edad y por pura experiencia, que los hombres y las mujeres son diferentes y que tienen diferentes maneras de enfrentar la vida, a otros adultos y a sus hijos.

Las madres y los padres juegan de manera diferente

Los padres tienden a jugar con sus hijos y las madres tienden a cuidar de ellos. Mientras que tanto las madres como los padres se relacionan físicamente con los hijos, los padres lo hacen de una forma diferente.

Los padres cosquillean más, y forcejean y juegan a tirar a sus hijos hacia arriba para luego agarrarlos. Algunas veces los padres persiguen a sus hijos jugando a que son "monstruos" espantosos. Los padres son más escandalosos al jugar, mientras que las madres son más tranquilas. Las madres acurrucan a los bebés, y los padres los hacen saltar. Los padres juegan brusco con ellos mientras que las madres son más dulces. Un estudio descubrió que el 70 por ciento de los juegos entre el padre y el niño estaban más orientados a lo físico y a la acción, mientras que sólo el 4 por ciento del jugueteo entre la madre y el niño era de esta manera.(6) Los padres fomentan la competencia, y las madres fomentan la equidad. Un estilo fomenta la independencia mientras que el otro fomenta la seguridad.

John Snarey, experto en la crianza paternal de los hijos, explica que los niños que jugaron brusco con sus padres aprenden que morder, dar patadas y utilizar otras formas de violencia física no es aceptable. Ellos aprenden autocontrol al enseñárseles cuándo es "¡ya basta!" y cuándo "calmarse".(7) Tanto los niños como las niñas aprenden a tener un equilibrio saludable entre la timidez y la agresión. Los niños necesitan tanto la ternura de la madre como la rudeza del padre. Los dos proveen seguridad y confianza, cada uno a su manera, al comunicar amor e intimidad física a sus hijos.

Los padres se van hasta los extremos; las madres fomentan la seguridad

Vaya a cualquier parque para niños y escuche hablar a los padres. ¿Quién es el que anima a sus hijos a que se columpien más fuerte o trepen más arriba, a que pedaleen su bicicleta un poco más rápido o avienten la pelota con un poco más de fuerza? ¿Quién grita: "¡No vayas tan recio, no te subas tan alto, no le des tan fuerte!" Por supuesto, los padres animan a sus hijos a que se arriesguen y a que vayan a los extremos, y las madres protegen y son más cautelosas. Y esta diferencia puede ocasionar desacuerdo entre la madre y el padre acerca de lo que es mejor para el niño.

Pero esta diferencia es muy esencial para los niños. No es saludable que se utilice únicamente uno de estos estilos de crianza para criar a un niño. Un estilo puede tener la tendencia a fomentar el riesgo sin considerar las consecuencias. Y el otro tiende a evitar el riesgo, el cual no ayuda al desarrollo de la independencia, la confianza y el progreso. Si se utilizan los dos estilos de crianza al mismo tiempo, ellos mismos se ayudan uno al otro a mantener el equilibrio y ayudan a los niños a permanecer seguros mientras que expanden sus experiencias y su confianza.

Las madres y los padres se comunican de manera diferente

Un estudio muy importante demostró que las madres y los padres les hablan a sus hijos de manera diferente. Las madres simplifican sus palabras y cuando hablan con el niño se ponen a su nivel. Los hombres no son tan propensos a modificar su lenguaje para hablar con el niño.(8)

La manera en que la madre le había al niño, facilita la comunicación inmediata. La manera en que el padre le habla al niño, reta al niño a que expanda su vocabulario y sus habilidades lingüísticas, lo cual es una parte importante para el éxito académico. La forma en que el padre habla con el niño tiende a ser más breve, directiva y pertinente. Así mismo, el padre utiliza más el lenguaje corporal y las expresiones faciales sutiles. Las madres tienden a ser más descriptivas, más personales y tienen mayor tendencia a animar a sus hijos verbalmente. Los niños que no están expuestos diariamente a estos dos tipos de comunicación, no aprenden a comprender y a utilizar estos dos estilos de conversación mientras crecen. Estos niños y niñas estarán en desventaja porque experimentarán estas dos maneras de comunicación por medio de su relación con sus maestros, sus jefes y otras figuras de autoridad.

Las madres y los padres disciplinan de manera diferente

La psicóloga educativa, Carol Gilligan, nos dice que los padres enfatizan la justicia, la imparcialidad y el deber (basados en las reglas), mientras que las madres enfatizan la compasión, el cuidado y la ayuda (basadas en las relaciones). Los padres tienden a cumplir y exigir las reglas de manera sistemática y firme, lo cual enseña a los niños la objetividad y las consecuencias de lo que es bueno y lo que es malo. Las madres se inclinan hacia la gracia y la compasión en medio de la desobediencia, lo cual provee un sentido de esperanza. Una vez más, no es bueno que se utilice únicamente uno de estos estilos de crianza, pero si se utilizan los dos estilos al mismo tiempo, estos crean un equilibrio saludable y apropiado.

Los padres y las madres preparan a los hijos de manera diferente para enfrentar la vida

Los padres tienden a ver a su hijo en relación con el resto del mundo. Las madres tienden a ver al resto del mundo en relación con su hijo. Piénselo.

¿Qué es lo que motiva a la mayoría de las madres en la maternidad? Ellas están motivadas principalmente por cosas del mundo externo que pudieran hacerle daño a su hijo (relámpagos, accidentes, enfermedades, gente extraña, perros o gatos, etcétera). Los padres, a quienes también les importan estas cosas, tienden a enfocarse más acerca de la preparación de su hijo para enfrentar alguna cosa o situación con la que "tropiece" en este mundo (un niño bravucón, ponerse nervioso cuando se encuentre cerca del sexo opuesto, jugar béisbol o fútbol, etcétera).

Los padres ayudan a sus hijos a darse cuenta de que algunas actitudes y comportamientos en particular tienen ciertas consecuencias. Por ejemplo, los padres son más propensos a decirles a sus hijos que los otros niños no van a querer jugar con ellos si ellos no son amables. O que si no sacan buenas calificaciones no podrán ir a una buena universidad o no podrán conseguir un buen trabajo. Los padres ayudan a sus hijos a prepararse para la realidad y rigor del mundo, y las madres los ayudan a protegerse en contra de esta realidad y este rigor. Estos dos estilos de crianza son necesarios para los niños a medida que crecen para convertirse en adultos.

"El que estemos interesados en proveer un desarrollo infantil apropiado quiere decir que es importante para nosotros aseguramos de que los niños tengan un acceso diario a las maneras diferentes y complementarias en que los padres y las madres crían a sus hijos".

Los padres proveen un mirada al mundo de los hombres; las madres, al mundo de las mujeres

Los hombres y las mujeres son diferentes. Comen diferente. Se visten diferente. Huelen diferente. Se arreglan diferente. Enfrentan la vida de manera diferente. Los padres hacen "cosas de hombres" y las madres "cosas de mujeres". Tanto las madres como los padres ayudan a las niñas y a los niños pequeños a llegar a ser mujeres y hombres respectivamente. La antropóloga Suzanne Frayser explica que esto es constante en todas las sociedades humanas: "Cada proceso complementa al otro. El niño puede observar a su padre y puede ver qué debe hacer para ser un hombre; él puede observar a su madre y puede ver lo que no debe hacer para ser un hombre". Frayser continúa diciendo: "La importancia que tienen los contrastes entre los papeles del sexo y la especificación de la identidad del sexo pueden ser pistas para la importancia psicológica que tiene la diferenciación sexual en todas las sociedades".(9)

Las niñas y los niños que crecieron teniendo un padre están más familiarizados y se sienten más seguros con el extraño mundo de los hombres. Las niñas que tienen a su padre en casa, y él está casado con su madre y se involucra en su desarrollo, son más propensas a relacionarse saludablemente con los muchachos jóvenes durante su adolescencia y con los hombres siendo adulta, porque aprenden de sus padres cómo los hombres bien educados tratan a las mujeres. También saben cuáles son los comportamientos inapropiados, y tienen una familiaridad saludable acerca del mundo de los hombres. Ellas no tienen la curiosidad de saber lo que se siente al tocar la barba de un hombre o lo que se siente al ser abrazadas o agarradas con los brazos fuertes de un hombre. Este tipo de conocimiento desarrolla una seguridad emocional, y una precaución contra la explotación de los hombres rapaces. Ellas también aprenden de su madre cómo vivir en el mundo de las mujeres. Esto es especialmente importante para ellas cuando están acercándose a su adolescencia y a todos los cambios que esa etapa trae a sus vidas.

Los niños que crecen teniendo un padre son mucho menos propensos a la violencia. Ellos tienen su masculinidad confirmada, y aprenden de su padre cómo canalizar su masculinidad y su fuerza en maneras positivas. Los padres ayudan a sus hijos varones a entender la sexualidad propia de un hombre, la higiene, y el comportamiento apropiado. Las madres les enseñan a sus hijos varones a entender el mundo de las mujeres y a desarrollar una sensibilidad hacia las mismas, y los ayudan a saber cómo relacionarse y comunicarse con las mismas.

Los padres y las madres les enseñan a sus hijos a respetar al sexo opuesto

Es un hecho que el padre casado es sustancialmente menos propenso a abusar de su esposa o de sus hijos, que los hombres que se encuentran en cualquier otro tipo de relación.(10) Esto significa que los niños y las niñas que cuentan con su padre aprenden, por observación, cómo los hombres deben tratar a las mujeres.

Por lo tanto, las niñas que cuentan con su padre, y él está involucrado en su desarrollo, son más propensas a elegir para sí mismas buenos pretendientes y buenos esposos porque tienen una norma apropiada por medio de la cual juzgar a todos los candidatos. También los mismos padres ayudan a eliminar a los malos candidatos. Los niños que se crían teniendo un padre son más propensos a ser buenos esposos porque pueden imitar los logros de sus padres y pueden aprender de sus fracasos.

La Revista Americana de Sociología descubrió que "las sociedades con patrones de socialización del niño, en donde se cuenta con la presencia del padre, producen hombres que tienen menos tendencia a excluir a las mujeres de las actividades públicas, que las sociedades en donde el padre está ausente".(11)

Las niñas y los niños que tienen a su madre en casa, y ella está casada con su padre, aprenden de ellas lo que es una relación femenina saludable y respetuosa con los hombres. Las niñas que observan a su madre interactuando con su padre de una manera confiada y amorosa, aprenden a interactuar confiadamente con los hombres.

Los padres vinculan a los hijos con los mercados de trabajo

Un punto crucial en la vida de un hijo es el de su transición de la dependencia financiera a la independencia. Generalmente este es un proceso lento que se extiende desde los 16 a los 22 años de edad. Los padres ayudan a vincular a sus hijos (especialmente a los varones) con los mercados de trabajo a medida que ellos entran a la etapa adulta. Esto es porque los padres son más propensos que las madres a tener el tipo de conexiones variadas en la comunidad, necesarias para ayudar a los nuevos adultos a obtener su primer trabajo. Ellos también son más propensos a tener la motivación necesaria para asegurarse de que sus hijos hagan estas conexiones. Cuando el padre no está presente, es menos probable que los hijos varones tengan las conexiones necesarias para obtener un trabajo de verano en un taller o en una bodega que el padre conoce.

Tal como lo advierte el doctor David Popenoe,

Debemos negarnos a aceptar tanto la noción de que "las mamas también pueden ser buenos papas", como la noción popular que tienen los grupos feministas radicales de que "los papas también pueden ser buenas mamas". Los dos sexos son diferentes hasta la médula, y cada uno de ellos es necesario, cultural y biológicamente, para el desarrollo óptimo del ser humano.(12)

Conclusión

El que estemos interesados en proveer un desarrollo infantil apropiado quiere decir que es importante para nosotros asegurarnos de que los niños tengan un acceso diario a las maneras diferentes y complementarias en que los padres y las madres crían a sus hijos. La proposición del "matrimonio " y la crianza de los hijos entre personas del mismo sexo dice que esto no es realmente importante. Esta idea es equivocada y su falta de entendimiento va a lastimar a los niños. Les va a robar de las diferentes experiencias a las que las madres y los padres exponen a sus hijos, y las cuales son necesarias. Como resultado, los niños que crecen en un hogar en el que sólo está la madre o el padre, van a sufrir profundamente en cuanto a la falta de confianza, independencia y seguridad. Estos niños y niñas estarán en mucho más riesgo al abuso, a la explotación de otros hombres y a confundirse con respecto a su sexo. A medida que entran en la etapa adulta, es menos probable que tengan un respeto saludable tanto por los hombres como por las mujeres.

NOTAS

I Kyle D. Pruett, Fatherneed: Why Father Care is as Essential as Mother Care for Your Child, (New York: The Free Press, 2000), pp. 17-34.

2 "Shuttle Diplomacy," Psychology Today, julio y agosto de 1993, p. 15.

3 Brenda Hunter, The Power of Mother Love: Transforming Both Mother and Child, (Colorado Springs Waterbrook Press, 1997).

4 As cited in Kyle D. Pruett, The Nurturing Father, (New York: Warner Books, 1987), p. 49.

5 Eleanor E. Maccoby, The Two Sexes: Growing Up Apart; Corning Together, (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1999), p. 261.

6 Maccoby, 1999, p. 266.

7 As cited in David Popenoe, Life Without Father: Compelling New Evidence That Fatherhood and Marríage are Indispensable ofthe Good ofChildren and Society, (New York: The Free Press, 1996), p. 144.

8 Maccoby, 1999, p. 269.

9 Suzanne G. Frayser, Varieties of Sexual Experience: Anthropological Perspective on Human Sexuality, (New York: Human Relations Área File Press, 1985), p. 86.

10 Jan Stets and Murray A. Strauss, "The Marriage License as a Hitting License: A Comparison of Assaults in Dating, Cohabiting, and Married Couples," Journal of Family Violence 4 (1989): 161- 180; Jan Stets, "Cohabiting and Marital Aggression: the Role of Social Isolation," Journal of Marriage and the Family 53 (1991): 669-680; Michael Gordon, "The Family Environment of Sexual Abuse: A Comparison of Natal and Stepfather Abuse," Child Abuse and Neglect, 13 (1985): 121-130.

II Scott Coltrane, "Father-Child Relationships and the Status of Women: A Cross-Cultural Study," American Journal ofSociology, (1988) 93: 1088.

12 David Popenoe, Life Without Father: Compelling New Evidence That Fatherhood and Marriage are Indispensable ofthe Good ofChildren andSociety, (New York: The Free Press, 1996), p. 197.